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Cuando le
piden que elija algún momento de su carrera, ella cita dos: la
medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, con
récord del mundo incluido, y aquel salto del año pasado que la
convirtió en la primera y única mujer en superar la barrera de
los 5 metros de altura. Yelena Isinbayeva es la invitada de lujo
que tiene el Tercer Festival Sudamericano Indoor de salto con
garrocha que se celebrará esta semana en Santa Fe. A los 24 años
-nació un 3 de junio de 1982 en Volgogrado-, la rusa cuenta con
un palmarés que, en pocas palabras, se resume de la siguiente
manera: batió 19 veces el récord mundial de la especialidad.
"Ie-le-na",
tal como pide ella que se pronuncie su nombre, llegó al país
casi sin pretensiones. Se enteró que su entrenador tenía que
viajar a Argentina, y en lugar de quedarse en su Rusia natal con
su gente, decidió viajar a un lugar del que únicamente sabía
"que tiene muy buena carne, y la quiere probar, y que es muy
cálido". "Me gustaría viajar para conocer los lugares de interés
y poder contar a mi vuelta a Rusia", le contó a la agencia DIB,
respecto de sus expectativas para una semana en la que combinará
entrenamiento con descanso.
La joven
atleta practicó gimnasia hasta los 15 años. Luego se volcó al
salto con garrocha, disciplina en la que arrasó con todos los
títulos y récords en las categorías juveniles. Y el mundo entero
la conoció el 24 de agosto de 2004, cuando con la medalla de oro
en su poder, pidió que elevaran un centímetro más el listón. Con
un 4,91 metros en los Juegos Olímpicos de Atenas, Yelena
estableció un nuevo récord mundial, superando la marca que había
logrado el 30 de julio, registro que a su vez era mejor que el
del 25 de ese mismo mes, bastante mejor que el récord que había
logrado en junio, cuando superó su propio récord de julio de
2003.
Hasta aquí,
la mejor atleta del mundo batió 19 plusmarcas, once outdoor -al
aire libre- y ocho indoor -bajo techo-, ejerciendo el poderío
absoluto de la disciplina con marcas de 5,01 y 4,91,
respectivamente. Pero hay más: "Yo no me pongo límites y no sé
cuál será mi tope, siempre trato de hacer lo mejor", explicó
durante su breve paso por Buenos Aires, horas antes de viajar
hacia Santa Fe. Aunque sí hay límites: "Seis (metros) es
imposible. Si yo salto seis metros, entonces qué va a hacer
Germán (el santafesino Chiaraviglio), ¿va a saltar siete?",
bromeó.
Isinbayeva
comparte su tiempo en Argentina con Alejandra García y Germán
Chiaraviglio, los máximos referentes del salto con garrocha no
sólo en el país, sino en Sudamérica. También está su entrenador,
Vitaly Petrov, coach del ucraniano Sergey Bubka, quien el 21 de
febrero de 1993 dejó el récord masculino bajo techo en 6,15
metros y el 31 de julio de 1994 hizo lo propio al aire libre,
6,14.
"Además de
Germán y Alejandra, conozco a otros atletas argentinos", remarcó
Yelena sin dejar de ponerse colorada. Y gritó "¡No!", en inglés,
o ruso tal vez, cuando un periodista remarcó el rojo tomate de
su rostro. Luego sonrió y hasta bromeó por la mutación. Lo
cierto es que la rusa llegó a Argentina por la muy buena
‘química’ que encontró con los deportistas de estos pagos, a los
que calificó como "amigables y agradables". Y esa relación se
notó durante el encuentro con la prensa. Es más, le pidió a
Chiaraviglio que le ‘sople’ algún dato sobre deportistas
argentinos: "Sinceramente, al único que conozco es a Maradona...
Ah, y a Nalbandian". Aunque ni siquiera sabía que su país
jugaría la final de la Copa Davis con los de ‘Luli’ Mancini:
"¿Argentina-Rusia?... Argentina", sonrió, para luego abandonar
el ruso y aclarar: "No, I don’t know", y volvió al ruso: "Pienso
que va a ganar el mejor".
Paradojas
del deporte
Ser la mejor
del mundo tiene sus contras, la exigencia de ser cada vez mejor.
Ella lo fue, lo ratificó 18 veces y lo sigue siendo. "Sin
embargo, el año pasado fue difícil, ya que la gente no se fijaba
en mi victoria, sino que esperaban que rompiera un récord". Y
ahí el trabajo mental: "No siento ninguna presión psicológica y
cada vez que salto a la pista estoy preparada para ganar",
explicó.
Entre sus
éxitos, la medallista olímpica 2004, campeona del mundo 2005 y
dueña de los seis mejores saltos de este año, rescata dos: "Hay
dos momentos que son los más importantes: uno fue cuando gané la
medalla de oro en Atenas y el segundo cuando pasé la marca de
los 5 metros. Pasar los 5 metros podría decirse que era una
obsesión, ya que para mí era muy importante ser la primera en
superarlos".
Ahora le
falta una sola marca, el récord de récords, o sea, conseguir 36
plusmarcas para superar a Bubka. No obstante, ella no lo ve así:
"La meta es batir mis propios récords, eso es lo que vengo
haciendo. Bubka es él y yo soy yo. Por más que yo tenga 36
récords, no lo voy a pasar a él, me estaría pasando a mí misma",
le contestó a DIB.
A futuro,
reconocida como una excelente profesional por sus pares, y
consagrada en lo que más le gusta, la joven rusa se permite
pensar en otros campos: "Después de terminar mi carrera me
gustaría experimentar en otras facetas. Me encantaría hacer una
película o dedicarme al periodismo, o ver en qué otro campo me
podría desempeñar", redondeó.
Yelena Isinbayeva está en
Argentina y por primera vez en más de diez años (se recuerda el
arribo del cubano Javier Sotomayor a Mar del Plata 1995) un
atleta ‘top mundial’ anda por estos pagos. Una visita de lujo
que hubiera sido una picardía pasar por alto.
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Alejandra García
"Hoy se pelea por el segundo puesto"
Yelena Isinbayeva recuerda los Juegos Olímpicos de
Atenas, y Alejandra García también. Cuando la rusa ganó
el oro y batió su propio récord, la porteña, una de las
mejores atletas que el país le dio al mundo, disputó la
final de un Juego Olímpico; una meta cumplida. García y
el resto de las garrochistas de mundo están lejísimos de
Isinbayeva. Para graficar, el séptimo mejor salto del
año, el mejor sin contar a la número 1, lo estableció la
polaca Monika Pyrek, en 4,75. Para García, en tanto, el
mejor fue 4,15, en Mar del Plata, bastante menos que los
4,43 de 2004.
Sobre la huésped de lujo, la argentina explicó que su
presencia es "muy buena para el atletismo, muy buena
para el salto con garrocha. Es una ayuda para el
atletismo y el deporte argentino en general". Claro que
la mejor de todas marca tanta diferencia que eso en el
circuito se percibe con enorme claridad y, quizá,
produce aburrimiento.
"Hoy
se pelea por el segundo puesto. Si bien en algún que
otro torneo le estuvieron cerca (a Isinbayeva), fue
porque ella se ‘cayó’, no porque las demás hayan saltado
más", le explicó la atleta a DIB. Sin embargo, el vaso
se puede ver ‘medio lleno’: "Se pelea por el segundo
puesto pero no deja de ser una motivación: si no es
imposible para una mujer, por qué no lo va a ser para
dos, tres o diez. Es cuestión de entrenar y querer
buscarlo. Ella (la rusa) tiene un ‘don’ especial para
hacer lo que hizo y, además, está dotada física y
mentalmente para lograr poder saltar 5 metros".
Lo
cierto es que hay un detalle que no se puede dejar de
lado: Isinbayeva no es argentina ni sudamericana, es
rusa, y eso ayuda. "No creo que pudiera ser argentina.
Uno puede nacer con el talento, pero si no lo acompañás
con infraestructura, con apoyo y con todas las cosas que
se necesitan para llegar al alto rendimiento y estar a
ese nivel, le hubiera costado como a todos nosotros",
reflexionó la deportista de 33 años que tiene como
última gran meta clasificarse para la final de los
Juegos Olímpicos de 2008. |
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Gastón M. Luppi
La
Plata, República Argentina
Ultima
actualización: 21.20 GMT - 31 de julio de 2007
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