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Roger Federer y Rafael Nadal animaron la
final de Montecarlo, el primer Masters Series de la temporada
que se disputó sobre polvo de ladrillo. Radiografía del momento,
en la superficie preferida de los argentinos, los integrantes de
‘La Legión’ se quedaron lejos de las instancias decisivas. Por
eso, y después de mucho tiempo, las mujeres pudieron aprovechar
el vacío que dejaron los representantes albicelestes y fueron
ellas quienes aportaron el triunfo de turno para el tenis
nacional. Eso sí, pasó prácticamente desapercibido. Y es más, un
día antes de la definición, TyC Sports, dueño de los derechos
televisivos, informó que no transmitiría la final.
Las chicas ganaron el Grupo I de la Zona
Americana (una suerte de tercera división) de la Fed Cup (la
Davis de las mujeres). Con ese triunfo, el cuarteto nacional
integrado por Gisela Dulko, Mariana Díaz Oliva, Jorgelina
Cravero y María José Argeri, con Ricardo Rivera como capitán,
accedió a jugar uno de los play off (como la Promoción del
fútbol) ante un equipo que haya perdido en la primera ronda del
Grupo Mundial II (la segunda división). La victoria de las
argentinas fue en un country de Pilar, 60 kilómetros al norte de
la Capital Federal, hasta donde llegaron los equipos de Brasil,
Chile, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico y México,
además de las locales. Si bien los siete ‘teams’ arribaron con
sus mejores jugadoras, en el Pilará Tenis Club prácticamente no
hubo deportistas de renombre.
Allí se pudo ver tenis latinoamericano.
Leyla Cabrera, de 16 años, llegó al país para representar a
República Dominicana. Jugadora de torneos ‘juniors’, ella y sus
compañeras perdieron holgadamente cada uno de los encuentros que
disputaron, pero, no obstante, igual le contó a DIB que su
experiencia fue “genial”. Leyla integra el equipo de un país que
no tiene cultura tenística y que ni siquiera cuenta con
jugadoras en el ranking. Dominicana se quedó con el séptimo
lugar -descendió-, en el extremo opuesto de Argentina.
“Dentro del tenis femenino de
Latinoamérica, el argentino es el mejor. Argentina siempre tuvo
muchas jugadoras y, en cambio, nunca hubo chicas de Chile o de
Brasil”, explicó Mariana Díaz Oliva. “Chile es un país que tiene
muy buenos jugadores hombres, pero la mejor mujer está 400 y
pico en el ranking. Por eso, a pesar de que el tenis de mujeres
acá esté mal, hay diferencias porque en el resto de Sudamérica
hay muy pocas jugadoras”, remarcó la deportista de 31 años.
El caso de Mariana es particular, y grafica
bien el presente del tenis femenino en Argentina y, por qué no,
de Latinoamérica: se retiró el año pasado y ante la falta de
jugadoras fue convocada, una vez más, para integrar el equipo
Fed Cup. En esta edición, quien llegó a ocupar el puesto 42 del
ranking mundial, conformó la pareja de dobles con la tandilense
Argeri. Sin embargo, hoy por hoy Díaz Oliva es entrenadora; “ex
tenista es durísimo”, confiesa.
Mariana no esperó hasta su retiro para
hacer públicos sus proyectos más allá de los courts, y varios de
ellos giran en torno del desarrollo del tenis femenino. Por su
experiencia, sabe bien cuáles son las limitaciones y entiende
por qué en esta parte del mundo está tan relegada la rama
femenina de uno de los deportes más populares. Una razón: “Son
muchos más los varones (que hacen deportes) que las mujeres.
Siempre: ‘el hombre a hacer deportes y las mujeres a jugar con
las muñecas’. Desde chiquitos es así y a medida que van
creciendo la diferencia se va haciendo más grande”.
Pero la falta de chicas volcadas al tenis
no es el único problema, sino la ausencia de oportunidades para
ellas. En toda Sudamérica hay un solo torneo del circuito mayor
(Bogotá, Colombia) y luego el más próximo es en Acapulco,
México. Tampoco es amplia la oferta de torneos menores, como sí
los hay entre los hombres, y entonces para sumar algunos puntos
y empezar a hacer una diferencia que permita solventar los
gastos se debe viajar hasta Europa o al norte del continente.
En eso anda Díaz Oliva, en “ver qué se
puede hacer por el tenis de mujeres”. “Hoy en día tener un WTA
(torneo del circuito) en Argentina no sería rentable, porque
tendríamos una sola jugadora que podría entrar directamente al
cuadro, que es Gisela (Dulko)”, ubicada en el puesto 50 del
ranking. “Entonces la idea sería primero trabajar en lo que es
desarrollo, con torneos de 10 mil o de 25 mil dólares (en
premios), y después, cuando tenés una camada de jugadoras,
pensar en un WTA, porque si no vienen todas las de afuera y se
llevan la plata y los puntos. La idea, justamente, es ayudar al
tenis argentino”.
Claro que si se habla de plata, aparece
otro problema. El tenis femenino está devaluado en Argentina y
Latinoamérica. Pero a nivel mundial, la rama femenina está muy
por debajo de la masculina, al menos en el aspecto económico.
“Los Grand Slam son los únicos torneos en los que las mujeres
cobran bien. En el resto, la diferencia entre lo que reparte un
torneo de hombres con otro de mujeres es grande, y, sobre todo,
está mal distribuido: hay poca plata en las primeras ruedas y se
llevan todo la ganadora, la finalista. Si comparás un chico 50
(del ranking) con una chica 50, el hombre gana tres o cuatro
veces más”. Como la mayoría de los entrenadores cobra, además de
un sueldo fijo, a porcentaje, no es muy difícil deducir hacia
dónde apuntan los coachs.
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Catalina Castaño
En Colombia, el mismo panorama
La colombiana Catalina Castaño, 88º
del ranking, fue junto con Gisela Dulko una de las
jugadoras Top 100 que estuvieron en Pilar. Para ella, al
igual que para sus colegas, “el tenis sudamericano está
pasando por una situación difícil”.
Colombia es el único país del
subcontinente que cuenta con un torneo WTA: la Copa
Colsanitas. Pero no alcanza: “Como jugadoras, nos
sentimos desprotegidas, en el sentido de que los hombres
tienen muchos torneos, y torneos grandes. Nosotras
solamente tenemos un WTA y el resto son ‘diezmiles’ (10
mil dólares en premios) que a veces se cancelan”, le
explicó a DIB.
Respecto del tenis a nivel mundial, la jugadora que el
año pasado alcanzó el puesto 35 del escalafón coincide
con Mariana Díaz Oliva: “Para nosotras es más difícil
ganar dinero en contratos o premiación, aunque se está
tratando de igualar. Es una lucha difícil. La WTA está
peleando para obtener el mismo ‘prize money’ (dinero a
repartir) de los hombres, pero es complicado, todavía
hay un poco de discriminación”. |
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Angélica Gavaldón, capitana de México
Solamente una mujer
La Fed Cup es, con menos fuerza, el
equivalente femenino a la Copa Davis. En Pilar
estuvieron representados siete países y sólo uno contó
con una capitana mujer. Se trató de Angélica Gavaldón,
quien estuvo al frente de México. Consultada al respecto
por DIB, la ex jugadora contestó: “Me siento orgullosa
por mi país. Eso quiere decir que no es tan machista
como pensaba”.
Al momento de explicar el presente
del tenis femenino en Latinoamérica, Gavaldón agregó un
nuevo factor. “La arcilla (polvo de ladrillo) es mucho
más lenta, los puntos son más largos, y ahora el tour
tiene más potencia. A veces, en arcilla, eso supera al
propio tenis”.
Con más dinero, no obstante, el tenis mexicano no tiene
representantes en los primeros planos: su mejor
caballero está en el puesto 162, su mejor mujer en el
266. Y en ese punto, la sex symbol ‘azteca’ apunta al
desarrollo: “Esperemos que se puedan hacer torneos para
que salgan jugadores y que éstos motiven a los niños,
que son los que siempre están viendo y buscando algún
ídolo”. |
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Gastón M. Luppi
La
Plata, República Argentina
Ultima
actualización: 21.20 GMT - 31 de julio de 2007
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