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El triunfo pasó desapercibido

 

Argentina ganó la Zona Americana de la Fed Cup, pero casi no tuvo difusión. El tenis femenino está relegado, no sólo en el país.

 

Por Gastón M. Luppi

Desde Pilar

Publicado: 22/04/07

 

Roger Federer y Rafael Nadal animaron la final de Montecarlo, el primer Masters Series de la temporada que se disputó sobre polvo de ladrillo. Radiografía del momento, en la superficie preferida de los argentinos, los integrantes de ‘La Legión’ se quedaron lejos de las instancias decisivas. Por eso, y después de mucho tiempo, las mujeres pudieron aprovechar el vacío que dejaron los representantes albicelestes y fueron ellas quienes aportaron el triunfo de turno para el tenis nacional. Eso sí, pasó prácticamente desapercibido. Y es más, un día antes de la definición, TyC Sports, dueño de los derechos televisivos, informó que no transmitiría la final.

Las chicas ganaron el Grupo I de la Zona Americana (una suerte de tercera división) de la Fed Cup (la Davis de las mujeres). Con ese triunfo, el cuarteto nacional integrado por Gisela Dulko, Mariana Díaz Oliva, Jorgelina Cravero y María José Argeri, con Ricardo Rivera como capitán, accedió a jugar uno de los play off (como la Promoción del fútbol) ante un equipo que haya perdido en la primera ronda del Grupo Mundial II (la segunda división). La victoria de las argentinas fue en un country de Pilar, 60 kilómetros al norte de la Capital Federal, hasta donde llegaron los equipos de Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico y México, además de las locales. Si bien los siete ‘teams’ arribaron con sus mejores jugadoras, en el Pilará Tenis Club prácticamente no hubo deportistas de renombre.

Allí se pudo ver tenis latinoamericano. Leyla Cabrera, de 16 años, llegó al país para representar a República Dominicana. Jugadora de torneos ‘juniors’, ella y sus compañeras perdieron holgadamente cada uno de los encuentros que disputaron, pero, no obstante, igual le contó a DIB que su experiencia fue “genial”. Leyla integra el equipo de un país que no tiene cultura tenística y que ni siquiera cuenta con jugadoras en el ranking. Dominicana se quedó con el séptimo lugar -descendió-, en el extremo opuesto de Argentina.

“Dentro del tenis femenino de Latinoamérica, el argentino es el mejor. Argentina siempre tuvo muchas jugadoras y, en cambio, nunca hubo chicas de Chile o de Brasil”, explicó Mariana Díaz Oliva. “Chile es un país que tiene muy buenos jugadores hombres, pero la mejor mujer está 400 y pico en el ranking. Por eso, a pesar de que el tenis de mujeres acá esté mal, hay diferencias porque en el resto de Sudamérica hay muy pocas jugadoras”, remarcó la deportista de 31 años.

El caso de Mariana es particular, y grafica bien el presente del tenis femenino en Argentina y, por qué no, de Latinoamérica: se retiró el año pasado y ante la falta de jugadoras fue convocada, una vez más, para integrar el equipo Fed Cup. En esta edición, quien llegó a ocupar el puesto 42 del ranking mundial, conformó la pareja de dobles con la tandilense Argeri. Sin embargo, hoy por hoy Díaz Oliva es entrenadora; “ex tenista es durísimo”, confiesa.

Mariana no esperó hasta su retiro para hacer públicos sus proyectos más allá de los courts, y varios de ellos giran en torno del desarrollo del tenis femenino. Por su experiencia, sabe bien cuáles son las limitaciones y entiende por qué en esta parte del mundo está tan relegada la rama femenina de uno de los deportes más populares. Una razón: “Son muchos más los varones (que hacen deportes) que las mujeres. Siempre: ‘el hombre a hacer deportes y las mujeres a jugar con las muñecas’. Desde chiquitos es así y a medida que van creciendo la diferencia se va haciendo más grande”.

Pero la falta de chicas volcadas al tenis no es el único problema, sino la ausencia de oportunidades para ellas. En toda Sudamérica hay un solo torneo del circuito mayor (Bogotá, Colombia) y luego el más próximo es en Acapulco, México. Tampoco es amplia la oferta de torneos menores, como sí los hay entre los hombres, y entonces para sumar algunos puntos y empezar a hacer una diferencia que permita solventar los gastos se debe viajar hasta Europa o al norte del continente.

En eso anda Díaz Oliva, en “ver qué se puede hacer por el tenis de mujeres”. “Hoy en día tener un WTA (torneo del circuito) en Argentina no sería rentable, porque tendríamos una sola jugadora que podría entrar directamente al cuadro, que es Gisela (Dulko)”, ubicada en el puesto 50 del ranking. “Entonces la idea sería primero trabajar en lo que es desarrollo, con torneos de 10 mil o de 25 mil dólares (en premios), y después, cuando tenés una camada de jugadoras, pensar en un WTA, porque si no vienen todas las de afuera y se llevan la plata y los puntos. La idea, justamente, es ayudar al tenis argentino”.

Claro que si se habla de plata, aparece otro problema. El tenis femenino está devaluado en Argentina y Latinoamérica. Pero a nivel mundial, la rama femenina está muy por debajo de la masculina, al menos en el aspecto económico. “Los Grand Slam son los únicos torneos en los que las mujeres cobran bien. En el resto, la diferencia entre lo que reparte un torneo de hombres con otro de mujeres es grande, y, sobre todo, está mal distribuido: hay poca plata en las primeras ruedas y se llevan todo la ganadora, la finalista. Si comparás un chico 50 (del ranking) con una chica 50, el hombre gana tres o cuatro veces más”. Como la mayoría de los entrenadores cobra, además de un sueldo fijo, a porcentaje, no es muy difícil deducir hacia dónde apuntan los coachs.

 

Catalina Castaño

En Colombia, el mismo panorama

La colombiana Catalina Castaño, 88º del ranking, fue junto con Gisela Dulko una de las jugadoras Top 100 que estuvieron en Pilar. Para ella, al igual que para sus colegas, “el tenis sudamericano está pasando por una situación difícil”.

Colombia es el único país del subcontinente que cuenta con un torneo WTA: la Copa Colsanitas. Pero no alcanza: “Como jugadoras, nos sentimos desprotegidas, en el sentido de que los hombres tienen muchos torneos, y torneos grandes. Nosotras solamente tenemos un WTA y el resto son ‘diezmiles’ (10 mil dólares en premios) que a veces se cancelan”, le explicó a DIB.

Respecto del tenis a nivel mundial, la jugadora que el año pasado alcanzó el puesto 35 del escalafón coincide con Mariana Díaz Oliva: “Para nosotras es más difícil ganar dinero en contratos o premiación, aunque se está tratando de igualar. Es una lucha difícil. La WTA está peleando para obtener el mismo ‘prize money’ (dinero a repartir) de los hombres, pero es complicado, todavía hay un poco de discriminación”.

 

Angélica Gavaldón, capitana de México

Solamente una mujer

La Fed Cup es, con menos fuerza, el equivalente femenino a la Copa Davis. En Pilar estuvieron representados siete países y sólo uno contó con una capitana mujer. Se trató de Angélica Gavaldón, quien estuvo al frente de México. Consultada al respecto por DIB, la ex jugadora contestó: “Me siento orgullosa por mi país. Eso quiere decir que no es tan machista como pensaba”.

Al momento de explicar el presente del tenis femenino en Latinoamérica, Gavaldón agregó un nuevo factor. “La arcilla (polvo de ladrillo) es mucho más lenta, los puntos son más largos, y ahora el tour tiene más potencia. A veces, en arcilla, eso supera al propio tenis”.

Con más dinero, no obstante, el tenis mexicano no tiene representantes en los primeros planos: su mejor caballero está en el puesto 162, su mejor mujer en el 266. Y en ese punto, la sex symbol ‘azteca’ apunta al desarrollo: “Esperemos que se puedan hacer torneos para que salgan jugadores y que éstos motiven a los niños, que son los que siempre están viendo y buscando algún ídolo”.

 

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La Plata, República Argentina

Ultima actualización: 21.20 GMT - 31 de julio de 2007

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